Argiano

Los Orígenes

Se narra que en estas tierras, en la era romana, se encontraba el Ara Jani, el legendario templo en honor al Dios Jano.
Un documento de 1208 confirma la sumisión de Argiano a la autoridad de la abadía de Sant’Antimo, con la obligación anexa de pagar a la Comuna de Siena una tasa especial para sanear las deudas derivadas de la guerra contra Florencia.
A fines del siglo XIV las tierras de Argiano pasan a ser propiedad de la República de Siena y, luego, con el paso del tiempo, a las familias más importantes del área de Siena de aquellos tiempos.

El nacimiento de la hacienda

La historia de Argiano da un giro durante la propiedad de la noble familia sienesa de los Pecci, con la construcción, entre 1581 y 1596 de la espléndida villa, ejemplo de vivienda señorial del siglo XVI. Gracias también a la edificación de la bodega, nace en los mismos años la vocación para empresa vitivinícola de Argiano.
La hacienda cambió de propiedad a lo largo de los siglos, entre varias familias nobiliarias, hasta llegar, en el siglo XIX, a la brillante gestión de Doña Ersilia Caetani Lovatelli, quien logró dar a conocer y promover en los mejores salones culturales de la época los productos vitivinícolas de Argiano.
Del tiempo se recuerda lo declamado por el gran Carducci con el verso “nella quale asprezza mi tersi col vin d’Argiano, il quale è molto buono…” (en cuya aspereza me purifiqué con el vino de Argiano, que es tan bueno…).

 

Desde el 1900 hasta hoy...

Presente con su Brunello en la II Mostra Mercato dei Vini Tipici d’Italia (II Muestra Mercado de los Vinos Típicos de Italia) de 1935 como Fattoria di Argiano, la empresa obtiene dos preciosos certificados de reconocimiento: un reconocimiento vitivinícola y otro de medalla de oro en el Salón Alimentario de Bruselas de 1932 para la producción de preciados vinos de mesa y de postre.
En 1967 Argiano escribe la historia del Brunello de Montalcino, participando con otras empresas vitivinícolas históricas del territorio del momento de fundación del Consorcio del Brunello.
En 1992 los bienes de Argiano pasan a la condesa Noemi Marone Cinzano, que introduce importantes innovaciones en la gestión de la empresa vitivinícola: se abre la colaboración con el enólogo de fama mundial Giacomo Tachis, sociedad que llevará al nacimiento del Súper Toscano Solengo; se amplían los cultivos de viñedos Sangiovese; se reestructuran y modernizan los locales de la bodega.
Se llega así a nuestros días, con el cambio de propiedad que tuvo lugar a comienzos de 2013 a favor de un grupo de empresarios brasileros.